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 URUGUAY


Uruguay Estado de América del Sur, en el Río de la Plata; 176.215 km2 , 2.930.000 hab. Cap. Montevideo. El Estado uruguayo se extiende entre el Río de la Plata y el océano Atlántico, al S, el río Uruguay - que traza la frontera con Argentina-, al O, y Brasil, al N y E.

GEOGR. Geografía física. Uruguay ocupa el extremo meridional del Escudo Brasileño, con un relieve de formas suaves y redondeadas. Las llanuras se limitan a algunas regiones que bordean el litoral del Río de la Plata y la laguna Merín, mientras que las formaciones montañosas son sierras y cerros de escasa altura (501 m de alt. máxima en el Mirador Nacional, en la sierra de las Ánimas). Se distinguen dos grandes regiones topográficas, divididas por la depresión central que forma el río Negro. Al N, la cuchilla de Haedo y sus ramificaciones (cuchillas de Belén, Arapey, Daymán) configuran un paisaje de mesetas y forman la divisoria entre el valle del Negro y la depresión del Uruguay, al que afluyen los ríos Cuareim -frontera con Brasil-, Arapey, Daymán y Queguay. Al S, la cuchilla Grande y sus prolongaciones (cuchillas Grande de Durazno y Grande Inferior) dan el aspecto redondeado a la región, y constituyen, a pesar de su escasa elevación, el nudo que separa las vertientes del río Negro (río Yi), la laguna Merín (ríos Cebollatí, Tacuarí, Yaguarón) y el Río de la Plata (ríos San José, Santa Lucía, y diversos arroyos). Esta densa red fluvial, aunque no es aprovechable para la navegación, ofrece una importante fuente para la producción de energía hidroeléctrica. El clima es templado, casi marítimo, sin apreciables diferencias regionales. La temperatura media oscila entre los 11 oC de media en invierno y los 23 oC en verano, mientras que las precipitaciones anuales rondan los 1.200 mm. Tan sólo la entrada de vientos fríos ( pampero) por el S-SO y de masas de aire cálido que proceden del N provocan algunos cambios en las condiciones climáticas generales. Geografía humana. El crecimiento demográfico uruguayo (0,6 % de media anual entre 1987-1992) es el más bajo de los países del Cono Sur, ya que el mantenimiento de una baja tasa de natalidad (17,6 ô en 1991) va acompañado por una continua corriente emigratoria. El estudio de la distribución de la población sobre el territorio revela la concentración humana en el sector S del país, donde los cinco departamentos del litoral del Río de la Plata, Colonia, San José, Montevideo, Canelones y Maldonado -un 12 % del territorio nacional-, aglutinan a las dos terceras partes de la población uruguaya. Por otro lado, cabe destacar el elevado porcentaje de población urbana (85,5 %), en el que juega un peso importante la capital, Montevideo, que, con 1,2 millones de hab., aporta el 43 % de la población del país.Geografía económica. El sector agropecuario uruguayo (15 % de la población activa; 11 % del PIB) desempeña un papel importante en la economía nacional, a la que aporta un 52 % de los productos que se comercializan en el exterior. Por delante de la agricultura, la actividad ganadera (que ocupa cerca del 90 % de las tierras productivas) lidera la economía nacional con explotaciones extensivas en las que se combinan la cría de ganado ovino y vacuno con importantes producciones de carne, cueros y lana, de la que es uno de los principales productores mundiales. La agricultura, más modesta, cuenta con cultivos de trigo, maíz y sorgo en el O; arroz (para la exportación) en la región circundante de la laguna Merín; caña de azúcar, cítricos y remolacha azucarera en el valle del Uruguay; y de vid, hortalizas y frutales en el litoral del Río de la Plata. Los recursos minerales se limitan a cuarzo, mármoles, dolomita, calizas. La carencia de petróleo ocasiona grandes gastos en el exterior. Por otra parte, Uruguay explota el potencial energético de su red fluvial con grandes centrales sobre los ríos Uruguay (Salto Grande, compartida con Argentina) y Negro (Rincón del Bonete, Rincón de Baygorría y El Palmar) que generan excedentes que son exportados a Brasil y Argentina. El sector industrial uruguayo (18 % de la población activa; 29 % del PIB) se halla escasamente desarrollado. Predominan las ramas ligeras (alimentaria, bebidas, textil, confección, cuero, construcciones mecánicas y eléctricas, química), mientras que la industria de base se reduce, prácticamente, a la producción de cemento y a la petroquímica (refinería de Montevideo). La actividad industrial se concentra en un alto porcentaje (70 %) en la capital, Montevideo, quedando el resto dispersa entre otros núcleos manufactureros como Juan Lacaze, Paysandú y Mercedes. Dentro del sector de servicios destaca la actividad turística, que cuenta con el atractivo de las playas del litoral platense (Piriápolis, Parque del Plata) y atlántico (Punta del Este).

HIST. Conquista y colonización. A la llegada de Juan Díaz de Solís (1516), el actual territorio uruguayo estaba habitado por los indios chaná, arachán y charrúa, guerreros y de escaso desarrollo cultural. Iniciada la conquista por Hernandarias, los belicosos charrúa impidieron por un tiempo el asentamiento de los españoles, pero no la reproducción de los vacunos que éstos habían llevado. En 1617, el territorio pasó a la recién creada gobernación del Río de la Plata y los franciscanos crearon varias reducciones y fundaron Santo Domingo de Soriano (1624). En 1680, los portugueses fundaron Nova Colonia do Sacramento, la actual Colonia, y España reaccionó con la fundación de Montevideo (1726) y la disputa militar y diplomática del territorio. Al mismo tiempo que los tratados hispano-portugueses de Madrid (1750) y de San Ildefonso (1777) fijaban los límites de la región, España creó el virreinato del Río de la Plata (1776) e intensificó su colonización, que se vio favorecida por la liberalización del comercio y el aumento del tráfico de cueros y otros productos a través del puerto de Montevideo. Al iniciarse el s. XIX se produjeron las invasiones de Portugal a las Misiones Orientales (1801) y de Gran Bretaña a Montevideo (1807).La independencia. En 1808, al tener noticias de la invasión napoleónica en España, Francisco Javier de Elío, gobernador de la Banda Oriental, formó una junta de Gobierno y desconoció al virrey Santiago de Liniers. Después de la revolución de mayo de 1810 en Buenos Aires, José Artigas se alzó contra el gobernador Elío; en mayo de 1811 sitió Montevideo. Al producirse la invasión portuguesa a la Banda Oriental, Artigas emprendió el «éxodo» (octubre de 1811). En 1813 se sumó a las tropas argentinas que reanudaron el asedio de Montevideo y, tras formar gobierno, envió comisionados a la Asamblea de Buenos Aires con instrucciones que declaraban la independencia sobre bases republicanas y federales. Rechazado su proyecto por la Asamblea, formó la Liga Federal con las provincias de Entre Ríos, Corrientes, Misiones y Córdoba. En 1817, una nueva invasión portuguesa obligó a Artigas a una lucha de resistencia y debió emigrar a Paraguay (1820). El 19 de abril de 1825, Juan Antonio Lavalleja y un grupo de patriotas desembarcaron en la Banda Oriental (expedición de los Treinta y tres orientales) iniciando la campaña libertadora que, el 25 de agosto, declaró la independencia respecto de Brasil y su integración a las Provincias Unidas del Río de la Plata. Este hecho originó la guerra argentino- brasileña que culminó con la creación de la República Oriental del Uruguay, el 18 de julio de 1830. El Gobierno del general Fructuoso Rivera (1830-1834), que sofocó las revueltas de Lavalleja (1832 y 1834), se caracterizó por la mala gestión económica del país. Las discrepancias con su sucesor, Manuel Oribe (1835-1839), dieron origen a los bandos «colorado» y «blanco», que condicionaron la vida del país. Tras un intento de reconciliación, Venancio Flores asumió el poder y gobernó con el apoyo brasileño (1854) hasta que pactó la paz con Oribe. Tras una nueva contienda civil (1863- 1865), la dictadura de Flores (1865-1868), principio de la hegemonía «colorada», modernizó el país y la administración y participó en la guerra contra Paraguay (guerra de la Triple Alianza). A pesar del asesinato de Flores y de las revueltas armadas, se abrió una época de prosperidad consolidada durante la dictadura del general Lorenzo Latorre (1876- 1879) y el Gobierno de Juan Iriarte Borda (1894-1897), fundador del Banco Nacional. La personalidad de José Batlle y Ordóñez (1903-1907 y 1911-1915) influyó durante treinta años, en los cuales se reforzó el poder civil, nacionalizó la banca, instituyó la jornada laboral de ocho horas y reformó la enseñanza pública hasta que la crisis mundial de 1929 condujo al golpe de estado alentado por la oligarquía ganadera y a una relación de dependencia económica con EE UU.La dictadura militar. Tras la II Guerra Mundial, la economía se hallaba saneada, pero la falta de una política de capitalización causó el estancamiento de las fuentes de producción y el empobrecimiento de las clases medias rurales. Éstas, unidas a sectores de la izquierda, devolvieron el poder a los «blancos» por primera vez desde 1863. Tras un período de Gobierno colegiado (1952-1967), asumió la presidencia Óscar Gestido y, a su muerte, Jorge Pacheco Areco (1967-1972). Durante su mandato aplicó un plan de ajuste para detener una inflación del 167 %, que acentuó los desequilibrios sociales y fomentó el surgimiento de la guerrilla tupamara. Su sucesor, Juan María Bordaberry (1972-1976), con la anuencia de EE UU y el apoyo del ejército disolvió el Parlamento (1973), impuso un drástico ajuste de los salarios, que experimentaron un descenso del 50 %, y una violenta represión. En 1976 el ejército derrocó a Bordaberry, y el nuevo régimen, encabezado por Aparicio Méndez (1976-1981) y Gregorio Álvarez (1981-1986) y denunciado por su sistemática violación de los derechos humanos, provocó la muerte, desaparición y exilio de miles de opositores y el empobrecimiento de la clase obrera. En 1985, tras el triunfo de Julio M. Sanguinetti (1985-1990), el país volvió a la democracia, pero el Gobierno tuvo que renegociar la deuda externa generada por la dictadura y enfrentarse a la oposición popular a la ley de punto final que exculpaba a los militares de sus excesos. Luis Alberto Lacalle, elegido presidente para el período 1990-1994, inició una política de reprivatización de empresas públicas y de cooperación económica con los países del área, con los cuales acordó constituir un mercado común. Las elecciones presidenciales celebradas en noviembre de 1994 dieron la victoria al ex presidente Sanguinetti, quien tomó posesión del cargo el 1 de marzo de 1995.