REPUBLICA
DOMINICANA |

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Dominicana, República Estado de las Antillas,
en el centro y E de la isla de La Española; 48.442
km2, 7.012.000 hab. Cap. Santo Domingo. Limita al N
y al E con el océano Atlántico, al S con
el mar Caribe y al O con Haití.
• GEOGR. Geografía
física. El relieve de la Rep. Dominicana está
compuesto, principalmente, por cuatro cordilleras (Septentrional,
Central, sierra de Neiba, y el sector más oriental
de la cordillera del Sudoeste: sierra de Baoruco), alineadas
de NO a SE y separadas por una serie de depresiones
longitudinales (Cibao, meseta Central, depresión
de Enriquillo), por donde discurren los principales
ríos del país (Yaque del Norte, Yuna,
Artibonite, San Juan-Yaque del Sur). Las máximas
altitudes se sitúan en la cordillera Central:
pico Duarte (3.175 m), Pelona, Yaque. Al SO existe una
serie de lagos, entre los que destaca el Enriquillo.
El clima es tropical, sometido al régimen de
los alisios del NE, que provocan notables lluvias al
S y E, mientras que el sector occidental es más
árido. Las temperaturas medias son altas (25
oC-28 oC de media). • Geografía humana. La Rep.
Dominicana es una isla bastante poblada, aunque comparando
su densidad media (145 hab./km2) con la del resto de
islas caribeñas, continúa siendo una de
las más bajas. Su crecimiento poblacional, acelerado
a partir de la II Guerra Mundial, se ha basado, de forma
casi exclusiva, en un elevado crecimiento natural (3
%), atenuado en el último lustro (2,2 %). Su
distribución espacial es desigual: la mayor parte
se reúne en la llanura del SE (donde se emplaza
Santo Domingo), y en las regiones de Vega Real y Cibao
(sobre todo, en Santiago, segunda ciudad del país).
La rápida urbanización que ha experimentado
el país en las últimas décadas
(60 % de población urbana), provocada por un
fuerte éxodo rural, ha incrementado sensiblemente
los problemas infraestructurales de unos núcleos
urbanos de época colonial, poco capacitados para
absorber adecuadamente el constante flujo de inmigrantes.
•
Geografía
económica. El sector agropecuario supone un 55
% del valor de las exportaciones: dentro de él,
destaca el cultivo azucarero , de gran tradición
desde época colonial y que se da, sobre todo,
en las llanuras del S. A raíz de la crisis azucarera
de los años ochenta, la producción agrícola
tendió a diversificarse con otros cultivos comerciales
(café, cacao, tabaco). El preponderante peso
del sector primario (agricultura de exportación
complementada con una notable ganadería vacuna)
contrasta con la debilidad general del sector minero
e industrial: La actividad minera se basa en la extracción
de níquel (27.500 t en 1992), oro (3.000 kg en
1992), plata (14.000 kg en 1993), bauxita (7.000 t en
1992) y sal gema (12.000 t en 1992). Dentro del sector
industrial, predominan las instalaciones azucareras,
junto a otras alimentarias, del textil, papel y cemento,
todas ellas con instalaciones de modestas dimensiones.
La creciente dependencia de materias primas, unida a
la caída de los precios de los productos de exportación,
han acentuado el carácter deficitario de su comercio
(del que EE UU es su principal proveedor y, sobre todo,
cliente) y han retrasado los proyectos de industrialización
y modernización de infraestructuras.
• HIST. A la llegada de
Colón, La Española estaba habitada por
los belicosos indios caribes y por los arawakos. Por
el tratado de Ryswick (1697), España reconoció
el asentamiento de Francia en la parte occidental de
la isla y por el tratado de Basilea (1795), también
el de la parte oriental. En 1804 los esclavos negros
del O de la isla se alzaron contra Francia y crearon
el estado de Haití y, cuatro años más
tarde, los dominicanos dirigidos por Sánchez
Ramírez recuperaron la mitad E de la isla para
España. Pero, ante la falta de apoyo financiero
y militar de ésta, el 1 de diciembre de 1821,
los criollos hicieron que Núñez de Cáceres
proclamara la llamada Independencia boba del Haití
español con el soporte de la Gran Colombia. Dos
meses más tarde, el presidente haitiano Jean
Pierre Boyer invadió la zona y unificó
la isla hasta 1844. El 27 de febrero de este año,
Ramón Mella, dirigente con Juan Pablo Duarte
de la logia secreta Trinitaria, declaró la independencia
de la República Dominicana. Desplazados los trinitarios
del poder por Pedro Santana se abrió un período
de conflictividad permanente con Haití, que enriqueció
al dictador y a los grandes propietarios, todos ellos
proveedores del ejército, en perjuicio de la
mayoría de la población negra. Desde 1850
la situación se hizo insostenible y el régimen
de Santana solicitó la anexión a Gran
Bretaña, Francia, EE UU y España, pero
sólo esta última la aceptó (1861-1865).
Durante cuatro años los rebeldes, encabezados
por José María Cabral y Gregorio Luperón,
llevaron a cabo la guerra de Restauración. Al
final de la misma, el ejército español
y sus partidarios dominicanos se retiraron dejando las
arcas vacías y el país arrasado. La etapa
siguiente estuvo señalada por la miseria y las
pugnas entre los azules de Cabral y los rojos de Buenaventura
Báez, que se alternaron en tiranizar el país
y en procurar la anexión a EE UU, cuyo Senado
la rechazó (1871). En 1879 G. Luperón
ocupó provisionalmente la presidencia. Bajo los
los gobiernos de Fernando de Meriño (1880-1882),
Ulises Hereaux (1882- 1884), y Francisco Billini (1884-1885)
se consiguió recomponer la hacienda pública
y recuperar la economía aprovechando el asentamiento
de azucareros cubanos iniciado desde 1868. En 1887,
tras un golpe militar, ocupó el poder el general
Ulises Hereaux, llamado Lilís, quien impuso su
dictadura a través de gobiernos títeres
hasta su asesinato en 1899. Durante su régimen
el país se modernizó, pero el fraude y
la corrupción administativa lo condujeron al
borde de la bancarrota. La inestabilidad política
que siguió desembocó en la ocupación
militar de la república por EE UU (1916-1924),
que ya controlaba sus aduanas (1905-1940). El golpe
militar que en 1930 encabezaron Rafael Estrella Ureña
y Desiderio Arias llevó al poder a Rafael Leónidas
Trujillo, cuya dictadura (1930-1961), sometió
la vida del país a su interés y capricho.
Apoyado en principio por la oligarquía y EE UU,
Trujillo basó su poder en la eliminación
física de sus opositores políticos o económicos
y en el control que ejerció sobre los distintos
monopolios, lo cual le permitió amasar una de
las mayores fortunas del mundo. En 1961 fue asesinado
por un grupo de oficiales y una junta presidida por
Joaquín Balaguer asumió el gobierno. El
Consejo de estado presidido por Rafael Bonnelly que
le sucedió (1962), llamó a elecciones
y las ganó Juan Bosch. El 25 de septiembre de
1963, al cabo de siete meses de ocupar la presidencia,
Bosch fue depuesto por un golpe militar derechista.
En 1965, una sublevación popular, a la que sumó
el general Francisco Caamaño, pidió el
retorno de Bosch, pero fue abortada por la invasión
de tropas de EE UU y de la OEA que causaron más
de tres mil muertos. En las elecciones siguientes ganó
Joaquín Balaguer (1966-1970, 1970-1974 y 1974-1978).
Durante su gobierno el control de la economía
nacional por EE UU fue casi total, el desempleo llegó
al 60 % y el terrorismo de ultraderecha ocasionó
miles de víctimas. Joaquín Balaguer ocupó
otra vez la presidencia de 1986 a 1996 (siendo sucesivamente
reelegido en 1986, 1990 y 1994) al frente del partido
socialcristiano creado por él. Leonel Fernández,
candidato del Frente Nacional Patriótico (FNP),
fue elegido presidente en los comicios de 1996.
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