Noruega
Estado del N de Europa, en el sector NO de la península
Escandinava; 323.878 km2, 437.695 hab. Cap. Oslo. Bañada
al N por el océano Ártico, al O por el
mar de Noruega y al S por el mar del Norte y el Skagerrak,
limita al E con Suecia, Finlandia y Rusia.
• GEOGR. Situada a lo largo
del borde occidental de la península Escandinava,
presenta un paisaje sensiblemente modificado por la
glaciación cuaternaria. Los glaciares todavía
cubren las altas superficies, mientras que en las altitudes
más bajas el relieve está fuertemente
marcado por los glaciares cuaternarios, con numerosos
valles con la típica forma de U. En conjunto,
el relieve noruego es esencialmente montañoso,
aunque no existan altitudes muy elevadas (Glittertind,
2.468 m). La antigua cadena de los Escandes, limitada
al N por la meseta Finnmark, se prolonga a lo largo
de casi todo el país, formando la frontera con
Suecia. En el centro de Noruega se ve interrumpida por
la depresión de Trondheim. Los glaciares han
recortado por la parte del mar múltiples fiordos
en estas montañas, constituyéndose en
una de las características que identifican el
paisaje noruego. Numerosos lagos colmatan las depresiones
de las altas mesetas mal drenadas. La influencia de
la corriente cálida del Golfo suaviza en las
costas y en el S un clima que por la latitud tiende
a ser normalmente frío. En Bergen la temperatura
media invernal es de 2-3 oC, frente a los -13 oC de
las zonas montañosas. Las lluvias decrecen desde
las zonas costeras (más de 2.000 mm anuales en
algunos lugares) hacia las áreas del interior
(menos de 500 mm en la meseta de Finnmark). En las pendientes
montañosas predomina el bosque, sustituido hacia
el N, a medida que el frío impide el crecimiento
arbóreo, por la tundra. La población,
con una densidad media reducida, tiende a concentrarse
en la estrecha franja costera, sobre todo en el S. Todavía
una cuarta parte de ella vive en áreas rurales,
pero en los últimos años se ha producido
un éxodo hacia las zonas urbanas. De hecho, algo
más de la décima parte de sus habitantes
vive en la capital, Oslo. Los noruegos tienen uno de
los más altos niveles de vida del mundo. A pesar
de ello, las tierras cultivables, concentradas sobre
todo en el S, representan menos del 3 % del territorio,
cubriendo sólo la mitad de las necesidades agrícolas
del país. Se producen principalmente cereales
y patatas. La actividad dominante es la ganadería
bovina (lechera) y ovina. La intensificación
de los cultivos forrajeros ha provocado el declive del
pastoreo tradicional. La explotación del bosque
aporta notables recursos al país, proporcionando
materia prima a las florecientes industrias maderera
y papelera. La modernización de la actividad
pesquera (bacalao, arenque, espadín) ha permitido
a Noruega situarse en el cuarto lugar del mundo en cuanto
a número de capturas, alimentando asimismo a
su industria conservera. Desde las primeras exploraciones
en 1966, la producción de petróleo (más
de 106 Mt en 1992) y gas natural en el mar del Norte
no ha cesado de aumentar. De hecho, las exportaciones
de petróleo han logrado compensar en los últimos
años el tradicional déficit de su balanza
comercial, provocado por la importación de materias
primas y productos alimentarios. La explotación
del enorme potencial hidroeléctrico ha favorecido
también la industrialización del país.
Sus riquezas minerales de hierro y molibdeno han servido
de base para el desarrollo de la electrometalurgia de
acero y aluminio. Asimismo, cuenta con importantes industrias
de construcciones mecánicas y astilleros navales.
En general, las fábricas suelen estar instaladas
en el litoral para beneficiarse de los transportes marítimos.
Por los puertos de Oslo y Bergen se efectúa la
mayor parte de los intercambios comerciales del país.
Noruega cuenta con una de las principales flotas mercantes
del mundo.
• HIST. Prehistoria. A
principios de nuestra era, la zona N y centro de la
actual Noruega estaba ocupada por poblaciones laponas
sobre las cuales existen escasos datos, mientras en
la zona S la población era de origen germánico.
Lentamente, la población germánica fue
arrinconando a los lapones en el extremo N del territorio.
En el s. VIII se crearon diversas unidades políticas
embrionarias de pequeñas dimensiones cuya estructura
social estaba dominada por propietarios rurales que
dirigían comunidades compuestas por esclavos,
libertos y campesinos pobres sometidos a su señor.La
unificación. Harald I Harfager unificó
Noruega a fines del s. IX, tras vencer en la batalla
de Hadsfjord (872) a los reyezuelos opuestos a este
proceso. La creación de un Estado favoreció
el auge de las empresas marítimas de saqueo y
conquista, ya iniciadas a fines del s. VIII, ante el
crecimiento demográfico inasumible por un territorio
de condiciones climáticas tan duras. Los normandos,
nombre con el que se designaba a los hombres del N,
ocuparon las Feroe, Hébridas, Shetland, Orcadas,
Islandia, Normandía y diversos territorios de
Irlanda e Inglaterra. Hacia el año 1000, Erik
el Rojo descubrió Groenlandia y su hijo Leif
Eriksson llegó a las costas americanas. A la
muerte de Harald se rompió la unidad política
y el territorio del S se convirtió en un protectorado
danés. Esta última zona ofrecía
un mayor interés económico, dado que no
sólo gozaba del mejor clima, sino que además
contribuía a controlar el paso entre el mar del
Norte y el Báltico. El cristianismo se difundió
durante los reinados de Olav Tryggevesson (955-1000)
y Olav II (1016-1030). Canuto el Grande, rey de Inglaterra
y Dinamarca, se convirtió en rey de Noruega en
1030, pero los noruegos expulsaron del país a
su hijo Sven (1034) y Magnus, hijo de Olav II, se convirtió
en rey (1035-1047). En el s. XII la Iglesia acabó
con los restos de paganismo, impuso la monarquía
hereditaria y consolidó la creación de
un Estado. En los ss. XIII y XIV el país se feudalizó,
la nobleza impuso su modelo de riqueza vinculado a la
tierra y el comercio cayo en manos de mercaderes alemanes.
Magnus VII Eriksson (1319-1343) unificó Suecia
y Noruega, pero a su muerte ambos reinos volvieron a
separarse.La supremacía danesa. El segundo hijo
de Magnus, Haakon VI Magnusson (1343-1380), casó
con Margarita, hija de Valdemar, rey de Dinamarca, y
heredó Suecia de su hermano Erik. Margarita fue
regente de Dinamarca y de Noruega en nombre de su hijo
Olav V (1380-1387) y, tras la muerte de éste,
eligió como heredero a su sobrino-nieto Erik
de Pomerania. Mediante el Tratado de Kalmar (1397),
Margarita y Erik reunieron los reinos de Suecia, Noruega
y Dinamarca. Mientras estos dos últimos permanecerían
unidos hasta 1814, Suecia se independizó gracias
a Gustavo Vasa en 1523. A principios del s. XVI Dinamarca
impuso la reforma luterana (1547) y la lengua danesa,
convirtiendo el país en una especie de protectorado
danés. En esta época los comerciantes
holandeses desplazaron a los alemanes en el control
del comercio noruego. A lo largo del s. XVII Suecia
derrotó a Dinamarca y le arrebató Härjedalen
y Jamtland en la Paz de Brömsebro (1645) y Bohuslän,
en la de Roskilde (1658). En los ss. XVII y XVIII la
burguesía y el comercio noruego vivieron un período
de florecimiento que relanzó su marina y la explotación
de las minas, los bosques y la pesca. Sin embargo, el
bloqueo continental impuesto por Napoleón contra
Gran Bretaña afectó negativamente la actividad
económica noruega. Concluidas las guerras napoleónicas,
Bernardotte, anteriormente general de Napoleón
y rey de Suecia, exigió de Dinamarca la cesión
de Noruega. Dinamarca intentó impedirlo proclamando
la independencia Noruega y creando una unión
personal entre ambas coronas. Sin embargo, Gran Bretaña
apoyó las pretensiones suecas y en 1815 Bernardotte
invadió el país, convirtiéndose
en soberano de una Noruega que disponía, teóricamente,
de una amplia autonomía que los suecos intentaban
minimizar. El sentimiento independentista se fue haciendo
cada vez más intenso, al tiempo que la dura situación
económica llevó a EE UU un gran número
de emigrantes en la segunda mitad del s. XIX y principios
del s. XX. En 1884 se impuso el parlamentarismo y en
1898 el sufragio universal. La independencia. En 1905,
el Storting (Parlamento) depuso a Oscar II como rey
de Noruega y un plebiscito proclamó al príncipe
danés Carlos rey de Noruega con el nombre de
Haakon VII (1905- 1957). Suecia aceptó tales
hechos y la independencia quedó establecida de
modo pacífico. El país se mantuvo neutral
durante la I Guerra Mundial (1914-1918), lo que favoreció
su desarrollo económico, al permitir que su producción
creciese para satisfacer las demandas de los beligerantes.
En 1935 accedió al poder el Partido Laborista,
que se mantuvo hasta 1965, salvo la lógica interrupción
generada por la ocupación alemana. En 1940 Alemania
ocupó el país y el rey y su Gobierno se
exilaron en Gran Bretaña. Un Gobierno colaboracionista
encabezado por Quisling se hizo cargo del poder en 1942.
Tras la derrota alemana, en 1945 el rey y el Gobierno
laborista regresaron al país. En 1949 Noruega
ingresó en la OTAN, pero no permitió el
establecimiento de armas atómicas ni bases con
tropas extranjeras en su suelo en tiempo de paz. El
Partido Laborista, de carácter reformista, puso
en práctica una política social que convirtió
al país en uno de los más avanzados socialmente
del mundo, al tiempo que el sistema de producción
capitalista se mantenía y permitía un
importante desarrollo económico. El modelo noruego
guardó grandes similitudes con el de la vecina
Suecia. En 1957 Olav V sucedió a su fallecido
padre y en 1965 una coalición de centro-derecha
venció en las elecciones y puso fin al predominio
socialista en el poder. La coalición de centro-derecha,
dividida por el posible ingreso en el Mercado Común,
perdió en 1971 las elecciones en beneficio de
los laboristas. En 1972, un referéndum rechazó
la entrada del país en el Mercado Común,
aunque en 1973 se firmó un acuerdo comercial
con la Comunidad. Tras el descubrimiento, en 1974, de
importantes yacimientos petrolíferos en el mar
del Norte, Noruega extendió sus aguas jurisdiccionales
a las 200 millas por motivos pesqueros y petrolíferos
(1977). Sin embargo, la prosperidad esperada sólo
se tradujo en una elevación generalizada de los
precios. Desde 1981 se turnaron en el poder los conservadores
(1981-1986 y 1989-1990) y laboristas (1986-1989 y 1990).
En 1990 se formaba un nuevo Gobierno laborista presidido
por Gro Harlem Brundtland, que puso en marcha una política
tendente a la recuperación del empleo. Tras la
muerte del rey Olav V en 1991, le sucedió en
el trono su hijo Harald V. En marzo de 1993 culminaron
con éxito las negociaciones de adhesión
de Noruega a la Unión Europea. En las elecciones
celebradas en septiembre de 1993, el Partido Laborista
obtuvo 67 escaños del total de 155 de la Cámara,
por lo que hubo de formar con los centristas un Gobierno
de coalición, presidido por G.H. Brundtland.
En 1994 se celebró un referéndum en el
que la mayoría de los noruegos se pronunció
en contra de la adhesión a la UE, aprobada por
el Parlamento. En 1996 la primera ministra Brundtland
dimitió y fue sustituida por el también
socialdemócrata T. Jagland.
• LIT. El origen de la
literatura noruega está directamente vinculado
a las primeras letras islandesas. Las piedras rúnicas,
como las de Eggjum (c. 700), o algunos motivos ornamentales,
como los que se hallan en el barco funerario de Oseberg
(s. IX), dan fe de la existencia en Noruega de un sustrato
de los Edda islandeses; del mismo modo, en la épica
islandesa del s. XII no existen dificultades para encontrar
indudables raíces noruegas. También la
poesía de los escaldos tendrá, en el s.
X, notables émulos noruegos, como Pjodolfr Hvinverski
y Porbjorn Hornklofi. Durante la Edad Media se desarrollan
diferentes géneros literarios, entre los que
cabe destacar la hagiografía, de la que fue máximo
representante san Olav. Por otra parte, tiene lugar
un amplio movimiento de traducciones de obras corteses
impulsado por el rey Haakon IV Haakonsson (s. XIII);
también fue un gran momento para las baladas
populares, de las que el Poema del sueño se ha
conservado como obra maestra de la literatura visionaria.
Con la unión con Dinamarca (s. XIV), desaparecerá
la literatura nacional noruega en beneficio del idioma
danés. La ciudad de Copenhague se convertirá
en la capital del reino unido de Dinamarca-Noruega.
Los autores noruegos más renombrados de los ss.
XVII y XVIII, Peter Dass y Ludvig Holberg, aún
utilizarán la lengua de Dinamarca como vehículo
de expresión artística. Con la creación
en 1772 de la Sociedad Noruega, dirigida por el poeta
satírico Johan Wessel, se inicia un movimiento
de conciencia nacional que alcanzará su apogeo
con la eclosión del romanticismo. Así,
los poetas Henrik Wergeland, Johan Sebastian Welhaven,
Peter Christen Asbjornsen, Jorgen Moe y M.B. Landstat
serán los artífices del gran resurgir
de la literatura noruega. La segunda mitad del s. XIX
se presenta como el momento escogido por esta literatura
para entrar triunfalmente en el panorama internacional
de las letras; destacarán entonces las obras
de Camila Collet (Las hijas del prefecto, 1855), Henrik
Ibsen ( Brand, 1866; Peer Gynt, 1867), Bjornstjerne
Bjornson (Más allá de las fuerzas, 1883-1895),
Jonas Lis y Alexander Kielland. A comienzos del siglo
XX, destaca una nueva generación de poetas y,
sobre todo, de prosistas encabezada por Knut Hamsun
(Hambre, 1890; Bendición de la tierra, 1917;
Vagabundos, 1927). En los años de entreguerras
se impuso la obra de Sigrid Undset y de Olav Duun; el
interés por las cuestiones sociales se mantuvo
en la obra de un grupo de novelistas, representados
por Johan Falkberget y Oskar Braaten. Posteriormente,
tras el éxito de un movimiento inspirado en el
freudomarxismo, y que giraba en torno a la revista Mot
Dag, el esplendor de las letras noruegas estalló
dando lugar a figuras como las del novelista Sigurd
Hoel, el poeta Arnulf Overland y el dramaturgo Helge
Krog. En 1960 se produjo una renovación de la
poesía, gracias a la obra de Paal Brekke. Actualmente,
están considerados los mayores exponentes de
la literatura noruega el poeta-campesino Olav Hauge
y los prosistas Einar Okland y Dag Solstad (como experimentadores
del lenguaje) y Johan Borgen y Jens Bjorneboc (como
narradores de tipo tradicional). |