MARRUECOS
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Marruecos
Estado del NO de África; 458.730 km2, 25.061.000
hab. (excluido el territorio del Sahara Occidental).
Cap. Rabat. Situado en el extremo noroccidental del
continente africano, Marruecos está bañado
por el océano Atlántico, al O, y por el
mar Mediterráneo, al N; en el interior, Argelia,
al E, y el territorio del Sahara Occidental, al S, establecen
las fronteras del Estado.
•
GEOGR.
Geografía física. Esencialmente montañoso,
el territorio marroquí, presenta tres grandes
conjuntos. En primer lugar, las áreas de montaña.
Al N, y paralelo a la costa mediterránea, el
Rif, que culmina en el Tidighine (2.452 m de alt.).
En el centro del país, y dispuesta de NE a SO,
la cadena del Atlas, compuesta por tres macizos: al
N, el Atlas Medio (3.354 m de alt. en el Bu Naceur);
en el centro, el Alto Atlas (el yébel Toubkal,
con 4.165 m es el punto culminante del país);
y al SO, el Antiatlas (macizo volcánico de Siroua,
3.304 m). El segundo gran conjunto lo componen llanuras
y mesetas, más extensas en la fachada atlántica
que en la mediterránea, formadas por tierras
aluviales (Garb) y afloramientos de un antiguo zócalo
cubierto de sedimentos (Meseta marroquí). Por
último, las grandes extensiones áridas
del S y E: altas mesetas al E (más de 1.000 m
de alt.) y regiones saharianas al S y SE, entre el Atlas
y la frontera con el Sahara Occidental, formadas por
hamadas pedregosas. La red hidrográfica se divide
en tres vertientes: los ríos mediterráneos,
que comprenden los que discurren desde el Rif, cortos
y torrenciales, pero también el Muluya (450 km),
nacido en el Atlas; los cursos que, nacidos en el Alto
Atlas, discurren hacia el E y se pierden en el desierto
(Draa, Rheris); y, por último, los ríos
del Atlas que discurren hacia la vertiente atlántica,
entre los que se encuentran los más importantes
(Oum-er-Rebia, 556 km; Sebu, 458). El clima marroquí
es extremadamente variado; de tipo mediterráneo
en el N, en la fachada atlántica se elevan las
temperaturas y se reducen las precipitaciones, rasgos
que se extreman en las regiones desérticas orientales
y, sobre todo, en las saharianas del S. Por último,
el Atlas y el Rif cuentan con climas propios de zonas
de montaña.Geografía económica.
La población marroquí, que ha aumentado
espectacularmente desde principios del s. XX -pasando
de tan sólo 5 millones a más de 25 en
1992- conserva un alto ritmo de crecimiento anual (2,5
% de media entre 1987-1992). Sin embargo, las condiciones
naturales del país determinan una desigual distribución
de la población; las regiones áridas del
S y E se hallan casi deshabitadas, mientras que la costa
y las altiplanicies del O y N concentran a la mayor
parte de la población, especialmente en torno
a las principales ciudades (ejes Casablanca-Kenitra
y Rabat-Fez). El sector agrícola, que ocupa al
34,8 % de la población activa y aporta el 16
% del PIB, conserva un importante papel en la economía
marroquí. La fértil región que
comprende el triángulo Tánger-Fez-Agadir
concentra la mayor parte de las tierras cultivadas,
en las que destacan los cereales. Marruecos fue hasta
1991 el primer productor de trigo de África,
pero con posterioridad su producción se redujo
considerablemente y, en la actualidad, ocupa la cuarta
posición del continente. Algo parecido ha ocurrido
con la cebada, aunque en este caso la producción
de Argelia siempre fue superior a la de Marruecos. Otros
cultivos destacados son la remolacha azucarera, algodón,
caña de azúcar, tomates, legumbres y cítricos.
La actividad ganadera (ovina, caprina) se halla más
extendida y ocupa 2/3 del territorio nacional. La actividad
pesquera, más productiva en el S (Safi, Agadir),
se halla en continuo crecimiento. El sector minero cuenta
con la explotación de los yacimientos de fosfatos
del Sahara Occidental (Khourigba, Youssoufia, Benguerir,
Meskala y Bu-Craa), que hacen de Marruecos uno de los
primeros productores mundiales. Asimismo, cuenta con
producciones menores de plomo, cinc y manganeso. El
desarrollo de la actividad industrial (28 % de la población
activa; 34 % del PIB), que se concentra en Casablanca,
y en menor medida en Safi, Kenitra y Fez, se ha basado
en la transformación de las materias primas que
produce el país, especialmente en el sector agroalimentario
(azúcar, aceites, conservas, tabaco), y textil
(algodón, fibras artificiales); tras ellos destacan
la metalurgia (plomo; acero, Nador), la química
(plásticos, fertilizantes), la papelera, el montaje
de automóviles y el refino de petróleo
(Sidi Kacem, Mohammedia). El comercio exterior es crónicamente
deficitario, ya que la exportación de abonos,
fosfatos, cítricos, pescado y otros productos
agrícolas no compensa el capítulo de las
importaciones (petróleo, productos agroalimentarios,
equipamiento industrial y otros productos manufacturados).
El déficit comercial es en parte compensado por
los ingresos aportados por el turismo y las remesas
de los emigrantes.
•
HIST.
Marruecos preislámico. Durante la prehistoria
destacó la civilización capsiense, como
en el resto del Magreb. Hacia el 2000 a.J.C. se inició
la formación del pueblo beréber, probablemente
por evolución de la propia población indígena.
Los fenicios fundaron varias colonias costeras, como
Tingi (Tánger), Lixos (Larache) o Tamuda (Tetuán),
que cayeron bajo el poder de Cartago en el s. VI a.J.C.
Roma ocupó el reino de Mauritania en el año
40 d.J.C., pero el dominio romano nunca se extendió
más allá de una pequeña franja
norteña. En el s. V, los vándalos asolaron
estas tierras, pero no consiguieron establecerse en
ellas, y en el s. VI el reino vándalo fue destruido
por los bizantinos, aunque éstos sólo
lograran dominar de modo estable Ceuta y Tánger.El
Marruecos precolonial. Entre 702 y 711 los árabes
al mando de Musà ibn Nusayr conquistaron el país
y con beréberes islamizados iniciaron la conquista
de la península Ibérica al mando de Tarik.
La islamización fue rápida y profunda
y alcanzó zonas del S que hasta entonces no se
habían integrado en ninguna organización
política conocida; la herejía jariyí
facilitó que se independizaran políticamente
del califato omeya. Los idrisíes (789- 985) difundieron
el Islam en las zonas más recónditas del
país y tuvieron que defenderse de los omeyas
cordobeses y de los fatimíes egipcios para mantener
su independencia. Los almorávides (1061-1147),
surgidos de una reforma rigorista del Islam aparecida
en el S del Sahara, crearon un imperio que se extendió
por todo el Magreb y al- Andalus. Los almorávides
crearon ribats en la desembocadura de los ríos,
en los que fieles musulmanes alternaban el ejercicio
de las armas con el ascetismo religioso y que pudieron
inspirar las órdenes militares cristianas. La
pureza religiosa de los almorávides se diluyó
y dio paso al Imperio almohade (1147-1269); los almohades
surgieron como una nueva reforma integrista entre los
montañeses del Atlas y crearon un imperio que
se extendía por Marruecos, parte de Argelia y
al-Andalus. Los benimerines dominaron el país
desde la caída de los almohades hasta 1465, pero
se vieron marginados de al- Andalus en el s. XIV y no
pudieron impedir la expansión portuguesa en la
costa, iniciada con la conquista de Ceuta. En el s.
XVI, los morabitos declararon la guerra santa contra
los enclaves costeros europeos y la dinastía
de los sadíes se apoderó de todo el país
y derrotó a los portugueses en Alcazarquivir
(1578). Los turcos, que habían ocupado durante
el s. XVI Argelia, hubieron de detenerse ante Marruecos.
La desaparición del reino de Granada en 1492,
el fracaso de la rebelión de las Alpujarras en
1571 y la definitiva expulsión de los moriscos
de España (1609) llevaron a todo el Magreb a
gran número de andalusíes que conservaron
durante siglos sus propias señas de identidad.
En 1591 un ejército de renegados y andalusíes
al mando de Dujder Bajá, al servicio del sultán
de Marruecos Al-Mansur (1578- 1603), conquistó
Tombouctou y aseguró las rutas de la sal, los
esclavos y el oro. La dinastía alawí se
apoderó de la mayor parte del país a fines
del s. XVII y a lo largo del s. XVIII se desarrollaron
interminables conflictos sucesorios e intentos de unificación
del territorio. A fines del s. XVIII, el país
firmó varios tratados comerciales con potencias
europeas y Gran Bretaña obtuvo importantes ventajas
con los tratados de 1760 y 1765.La penetración
colonial y el protectorado. En 1767 se firmó
con Francia un tratado de protección que le concedía
una amplia jurisdicción consular y en la Conferencia
de Madrid de 1880 varios Estados obtuvieron la condición
de nación más favorecida. Alemania intervino
en la cuestión marroquí y en 1905 tuvo
lugar el incidente de Tánger. En la Conferencia
de Algeciras, Francia y España se repartieron
de hecho el país (1906) y en 1909 las tropas
españolas de ocupación sufrieron un descalabro
cerca de Melilla, pero el sultán no tenía
un control efectivo de las cabilas rifeñas que
se enfrentaban a los españoles. En 1911, Alemania
intervino nuevamente provocando el incidente de Agadir,
que finalizó en un acuerdo francoalemán.
Francia impuso en el Tratado de Fez (1912) su protectorado
al país, dejando a España un pequeño
territorio al N, en buena medida por las presiones de
Gran Bretaña, que no deseaba que Francia controlase
la orilla S del estrecho de Gibraltar, y un territorio
en el S compuesto por Ifni y lo que sería el
Sahara español, territorio extenso y desértico
sobre el cual Marruecos no ejercía un auténtico
control. En 1923, el general francés Lyautey
logró pacificar el territorio, pese al sentimiento
de protesta nacional alimentado por el integrismo religioso.
El jefe beréber Abd el-Krim dirigió la
revuelta de los rifeños (1921-1926) contra España,
a la que derrotó en la batalla de Annual (1921);
esta sublevación fue aplastada en 1926 con la
colaboración francesa, lo que de hecho puso fin
a la guerra de Marruecos y significó un importante
triunfo político del general Primo de Rivera.
Al estallar la II Guerra Mundial Marruecos quedó
bajo el control del Gobierno de Vichy, pero en 1942
las tropas aliadas ocuparon el territorio tras una leve
resistencia de las tropas francesas. España ocupó
Tánger durante el período 1940 a 1945.La
independencia. En 1956, el sultán Muhammad V
logró independizarse de Francia y España,
exigió de Argelia algunas rectificaciones territoriales
y en 1958 reivindicó Mauritania. En 1961, Hassan
II sucedió a su padre e hizo aprobar por referéndum
una serie de reformas modernizadoras (1962). Pero en
1965 el monarca realizó un cambio con el apoyo
del ejército y disolvió el Parlamento,
proclamó el estado de excepción y pasó
a gobernar con el apoyo de los sectores conservadores.
En 1970, un nuevo referéndum aprobó una
Constitución, en 1971 tuvo lugar un intento de
golpe de estado y en 1972 un complot encabezado por
el general Ufkir fracasó en su intento de asesinar
al rey. En 1975, aprovechando la agonía de Franco,
Marruecos organizó la Marcha Verde para ocupar
el Sahara español y logró su cesión
en los Acuerdos de Madrid (1975); el reparto del Sahara
entre Marruecos y Mauritania condujo a un costoso enfrentamiento
militar con el Frente Polisario. En 1979, Mauritania
abandonó su porción del Sahara español,
que fue anexionada por Marruecos. La guerra del Sahara
ha venido significando para el régimen una costosa
sangría de recursos y prestigio internacional.
En 1982, la Organización para la Unidad Africana
reconoció a la República Árabe
Saharaui Democrática, lo que hizo que Marruecos
abandonase este organismo en 1984. En 1991, Marruecos
permitió la misión de una comisión
de la ONU encargada de supervisar la celebración
de un referéndum en el Sahara Occidental. En
1984 se firmó un tratado de unión con
Libia, que quedó sin efecto en 1986 y en 1988
restableció sus relaciones con Argelia, que estaban
interrumpidas por el apoyo de este país al Frente
Polisario. Al producirse la crisis del Golfo (1990-1991),
Marruecos participó con tropas en el cuerpo expedicionario
creado bajos los auspicios de la ONU contra Iraq, si
bien esta actitud provocó manifestaciones proiraquíes
en el país. En el interior, el rey Hassan II
siguió con su política autocrática,
si bien en ocasiones tuvo algunos contactos con la oposición,
que en las elecciones de 1993, aunque obtuvo un gran
éxito en la primera vuelta, fue derrotada en
la segunda. En julio de 1994 Hassan II anunció
una amplia amnistía política e invitó
a la oposición a gobernar en coalición,
propuesta que no fue aceptada por los partidos no oficialistas.
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