MADAGASCAR |

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Madagascar
Estado insular de África, en el océano
Índico y al E de la costa de Mozambique; 587.041
km2, 10.092.000 hab. Cap. Antananarivo.
• GEOGR. Geografía
física. El Estado malgache, que comprende además
de la gran isla de Madagascar (aprox. 1.600 km de long.
y 500 km de anchura media; 587.000 km2) otras pequeñas
islas circundantes (Nosy Bé, Nosy Boraha, etc.),
se halla separado del continente africano, al O, por
el canal de Mozambique. El relieve de la isla está
dominado por un gran eje montañoso que la recorre
de N a S: macizos de Tsaratanana -el techo de la isla
con 2.876 m de alt.-, Ankaratra, Andringitra e Ivakoany.
Al E y O de estas tierras altas se extienden las llanuras
litorales; una estrecha franja en la costa índica
y, en la vertiente del canal de Mozambique, amplias
cuencas sedimentarias (Mahajanga, Morondava) avenadas
por los principales ríos de la isla (Betsiboka
-520 km-, Tsiribihina, Mangoky). El clima malgache presenta
fuertes contrastes. La costa oriental, expuesta a los
alisios, registra abundantes precipitaciones (2.500-3.000
mm anuales) y altas temperaturas. Las lluvias se hacen
cada vez más escasas hacia el O, con una clara
estación seca en la costa occidental, y regiones
secas en el S y SO (menos de 400 mm anuales).Geografía
económica. La población malgache presenta
una particular división en clanes (merina , betsimisaraka,
betsileo). Por otra parte, las regiones del N, centro
y E son las que concentran un mayor número de
habitantes, frente a las despobladas zonas de la costa
occidental y del S. A pesar de ser todavía una
sociedad rural (25 % de población urbana), Madagascar
cuenta con algunas ciudades importantes, como su cap.
Antananarivo (1.050.000 hab.), y los núcleos
portuarios de Toamasina, Tamatave y Mahajanga. La economía
conserva todavía un importante componente agrícola
(ocupa al 75,6 % de la población activa), destacando
los cultivos de arroz y mandioca, para el autoconsumo,
y de café (Mananjary, Manakara), caña
de azúcar, clavo y vainilla, para la exportación.
La ganadería (bovina), la pesca y la explotación
forestal han experimentado cierto auge. La riqueza de
su subsuelo, con producciones significativas de mica,
grafito, cromo, uranio y carbón, ha favorecido
el desarrollo de algunas industrias (eje Toamasina-Antananarivo),
aunque las carencias energéticas, de infraestructura
y de inversiones han acabado por configurar un débil
tejido industrial: agroalimentaria (arroz, azúcar,
cárnica), textil, curtidurías, del cemento
y una refinería de petróleo (Toamasina).
Los intercambios exteriores, orientados principalmente
hacia Francia y EE UU, son deficitarios, ya que la venta
de sus productos de exportación (vainilla, café,
clavo, azúcar, cromita) no compensa el alto coste
de las importaciones de hidrocarburos y de bienes de
equipo y de consumo.
•
HIST.
La isla estuvo poblada inicialmente por indonesios y
africanos (ss. III-VIII), a los que se sumaron los árabes,
que en el s. XII se establecieron en la costa occidental.
En 1500 fue descubierta por el navegante portugués
Diogo Dias, que abrió el camino a los europeos.
Portugueses, neerlandeses e ingleses, en ruta hacia
las Indias, frecuentaron sus radas para repostar víveres.
Mientras la colonia fundada por los ingleses en 1644
fue efímera, la establecida por los franceses
en 1642-1643 (Fort-Dauphin) alcanzó una cierta
prosperidad, aunque fue abandonada en 1674. Tras la
desaparición de estas colonias, únicamente
los piratas franceses e ingleses merodearon por sus
costas. En el s. XVIII la isla se encontraba dividida
en reinos de características tribales. La iniciativa
de su unificación correspondió al reino
merina, situado en el centro, que fue creciendo lentamente.
El rey Adrianampoinimerina (c . 1787-1810) logró
anexionarse el país betsileo. Su hijo Radama
I (1810-1828) conquistó dos tercios de la isla
y obtuvo de Gran Bretaña el título de
rey de Madagascar. Emprendió la modernización
del país, creó un ejército y suprimió
la trata de esclavos. Le sucedió su mujer Ranavalona
I (1828-1861), que cerró el país a los
extranjeros. Por el contrario, su hijo Radama II (1861-1863)
multiplicó los tratados comerciales con Occidente
y favoreció las misiones cristianas. La política
de modernización fue continuada por sus sucesores,
Rasoherina (1863-1868), Ranavalona II (1868-1873) y
Ranavalona III (1873-1895). Durante este período,
marcado por la influencia anglosajona, destacó
la figura del primer ministro Rainilaiarivony, uno de
los principales impulsores de la modernización
del país, que convirtió el protestantismo
en la religión oficial (1868). A partir de 1883
Francia inició una intervención progresiva
en la isla, respondiendo a las aspiraciones de los colonos
de la Reunión y las quejas de los medios católicos.
En 1890 Gran Bretaña reconoció el protectorado
de Francia, que a cambio dio carta blanca a los británicos
en Egipto. Ranavalona III fue derrocado en 1896 por
los franceses, que procedieron a la colonización
directa de Madagascar. El general Gallieni, gobernador
entre 1896 y 1905, pacificó la isla y emprendió
su organización administrativa y su asimilación
a Francia. Durante la primera mitad del s. XX se desarrolló
la economía de Madagascar, que fue dotada de
una infraestructura ferroviaria, vial, administrativa
y escolar. Fiel al Gobierno de Pétain, la isla
fue ocupada en 1942 por los británicos, que posteriormente
la entregaron a los gaullistas. Tras la II Guerra Mundial,
Madagascar fue dotada de una representación parlamentaria
y se convirtió en territorio de Ultramar (1946).
Comenzó entonces a manifestarse la oposición
nacionalista. En 1947-1948 se produjo una violenta rebelión
que fue duramente reprimida. En 1956 se constituyó
el primer Gobierno autónomo presidido por Philibert
Tsiranana. El 14 de octubre de 1958 se proclamó
la República Malgache, siendo elegido presidente
de la misma Tsiranana (1959), pero la isla no logró
su plena independencia hasta 1960, fecha en la que se
adhirió a la Comunidad Francesa. Tsiranana, apoyado
en el Partido Socialdemócrata (PSD), ampliamente
mayoritario, fue reelegido en 1965 y en 1972, llevando
a cabo una política de cooperación con
Francia. A partir de 1967 su política provocó
un malestar creciente y la oposición se manifestó
contra las desigualdades en el desarrollo de las distintas
regiones. En 1972, ante el incremento de las protestas
estudiantiles, Tsiranana disolvió el Gobierno
y otorgó plenos poderes al general Ramanantsoa,
quien decretó una amplia amnistía e hizo
salir a Madagascar de la zona del franco. Tras la dimisión
de Ramanantsoa (1975), el poder pasó a manos
de su ministro del Interior, Ratsimandraba, pero éste
fue asesinado a los pocos días y el Gobierno
fue asumido por un comité militar, finalmente
sustituido por un Consejo Supremo de la Revolución
bajo la dirección de Didier Ratsiraka. Éste,
designado jefe de Estado y de Gobierno, proclamó
la República Democrática de Madagascar
con una orientación socialista. Investido como
presidente de la nueva República (1976), Ratsiraka
puso en marcha las reformas agrarias y de la administración.
Pero los planes de desarrollo no pudieron verse cumplidos
y el país se vio afectado por una persistente
crisis económica. Ratsiraka fue reelegido en
las elecciones presidenciales de 1982 y su partido Vanguardia
para la Revolución Malgache (Arema) obtuvo la
mayoría en las elecciones legislativas de 1983.
Aunque en 1985 reorganizó el Gobierno para defender
la orientación socialista del régimen,
Ratsiraka prosiguió su política de mejora
de las relaciones con Francia al tiempo que acataba
las directrices del FMI. Tras las elecciones presidenciales
y legislativas de 1989, que confirmaron a Ratsiraka
en el poder, se otorgó completa libertad para
la formación de partidos políticos. En
1991 la oposición, agrupada en el Comité
de Fuerzas Vivas (CFV), convocó acciones de masas,
logrando un acuerdo para la formación de un Gobierno
de consenso que permitió el inicio de un proceso
de transición. En 1992 se aprobó una nueva
Constitución, que abrió el camino a la
instauración de la III República, y en
1993 se celebraron elecciones presidenciales en las
que resultó elegido el candidato del CFV, Albert
Zafy. Tras el referéndum celebrado en 1995, el
poder nominativo del primer ministro pasó a atribuirse
al jefe del Estado. |