Argentina
Cuando
se habla de Argentina, inevitablemente aparecen en la
imaginación los gauchos y el tango, pero lo que
realmente cautiva a muchos viajeros son sus bellezas
naturales. La variedad de sus paisajes cubre desde los
desiertos más septentrionales a la cordillera
de los Andes en el sur; desde las cataratas de Iguazú
a la desolada Patagonia. Y, por encima de todo, se alza
Buenos Aires, la capital, una magnífica ciudad
que puede sorprender tanto por su elegancia como por
su cultura neo-europea. De hecho, la característica
más reveladora del elevado número de población
inmigrante es comprobar cómo los rasgos de la
cultura europea se han mantenido intactos durante su
adaptación al denominado Nuevo Mundo. Por ello,
Argentina es un país latinoamericano en el que
los europeos, norteamericanos y anglófonos se
sienten a gusto y pasan prácticamente inadvertidos.
Nombre oficial:
República Argentina Superficie: 2.776.890
km² Población: 36.956.000 hab.
Capital: Buenos Aires (12.000.000 hab.) Nacionalidades
y etnias: 85% blancos, 15% mestizos, indios y otras
minorías Idioma: español, más
17 lenguas indígenas
Religión:
93% católicos romanos; 2,5% protestantes;
2% judíos; 1,5% católicos ucranianos;
1% ortodoxos armenios Régimen político:
república federal presidencialista Presidente:
Fernando de la Rúa
Información
práctica Visados: la mayoría
de los extranjeros no necesitan visado; en teoría,
al llegar al país, los viajeros reciben una tarjeta
de turista de 90 días renovable. Condiciones
sanitarias: cólera y fiebre amarilla (en el norte
subtropical) Hora local: GMT-3; Buenos Aires sigue
los cambios horarios para aprovechar la luz solar.
Electricidad: 220V, 50Hz Pesos y medidas: sistema
métrico, aunque en algunas zonas rurales se utiliza
la legua (unos 5 km).
Subir
Cuándo
ir Para los residentes en el hemisferio
norte, Argentina ofrece la atractiva posibilidad de
disfrutar de dos veranos durante un mismo año,
aunque debido a su gran diversidad y a su extensa geografía,
merece la pena visitar estas tierras en cualquier época.
Buenos Aires, por ejemplo, cuenta con numerosos atractivos
urbanos que trascienden las estaciones; sin embargo,
para apreciar zonas como la Patagonia o el glaciar Perito
Moreno, en Santa Cruz, conviene aprovechar los meses
de verano, entre diciembre y febrero. El mejor momento
para acercarse a las cataratas de Iguazú, en
la provincia subtropical de Misiones, es en la primavera
o el invierno del hemisferio sur, cuando el calor y
la humedad son menos sofocantes. Durante el invierno,
se puede practicar el esquí.
Fiestas y celebraciones
Argentina celebra pocas fiestas y días festivos,
y mayoritariamente tienen su origen en el calendario
litúrgico de los católicos romanos. Se
centran en torno a las Navidades, el Año Nuevo
y la Semana Santa. Otros acontecimientos importantes
son el día de todos los Santos y las fiestas
de las distintas provincias, como la conmemoración
de la Revolución de Mayo de 1810 (25 de mayo),
el Día de las Malvinas (10 de junio) y el Día
de la Raza (12 de octubre).
Qué ver
Buenos Aires Para el reconocido escritor
bonaerense Jorge Luis Borges, su ciudad era tan eterna
como el agua y como el aire. Para muchos argentinos,
su capital es sinónimo del país mismo,
hasta tal punto que el 40 por ciento de la población
vive en el extrarradio, en constante expansión,
de la inmensa metrópoli. Buenos Aires está
situado en la rivera del río de la Plata,
en el distrito de la Capital Federal y no, como pudiera
pensarse, en la provincia de Buenos Aires. Es un reflejo
del urbanismo europeo y su centro, compacto y uniforme,
se asemeja a París; sus avenidas bordeadas de
árboles y sus abundantes plazas evocan una elegancia
desvaída y seductora. La ciudad está atestada
de banqueros y lujosos escaparates mezclados con mendigos
y desempleados de los suburbios que rodean la ciudad.
En el núcleo urbano, la plaza de Mayo es el principal
foco de actividad; la avenida 9 de Julio, cerca de allí,
es conocida como la más ancha del mundo, una
auténtica pesadilla para el viandante, mientras
que la avenida Santa Fe es el lugar perfecto para ir
de compras. Entre los atractivos de Buenos Aires
destacan la Catedral Metropolitana, donde se halla el
mausoleo de José de San Martín, héroe
nacional de la lucha por la independencia de Argentina;
el Teatro Colón, uno de los templos operísticos,
de ballet y música clásica más
prestigiosos del mundo; toda una serie de interesantes
museos, entre los que sobresalen el Nacional de Bellas
Artes, el Museo del Cine y el Histórico Nacional,
que presenta un panorama de la evolución del
país; el colorista barrio italiano de La Boca,
con sus viviendas de madera de llamativos colores a
lo largo del canal del Riachuelo; y el Cementerio de
la Recoleta. Buenos Aires es una ciudad cara pero,
independientemente de si uno se hospeda en hoteles modestos
o lujosos, es posible alojarse en el corazón
de la urbe. El barrio del Congreso es un buen lugar
donde dormir a precios razonables, mientras que los
hoteles de coste medio se concentran en la avenida de
Mayo. En los barrios de La Boca y de San Telmo se puede
comer por cantidades realmente módicas. En el
centro, Lavalle y la avenida Corrientes son los lugares
idóneos para consumir pizza, tomar café
con los intelectuales locales o disfrutar de uno de
los populares platos de carne.
Mar del Plata Para los habitantes
del Gran Buenos Aires, el verano es sinónimo
de playa; Mar del Plata suele ser el destino favorito
de los bonaerenses. Situado en la costa del Atlántico
norte, a 400 km de la capital, las playas se extienden
a lo largo de 8 km, así como las elegantes mansiones
que reflejan los orígenes aristocráticos
de la zona y se intercalan con las propiedades de la
nueva clase media. Los leones marinos observan con atención
las actividades pesqueras de los muelles, y la réplica
de la gruta de Lourdes (Francia) es un curioso espacio
a descubrir.
Córdoba La segunda
ciudad de Argentina, Córdoba, ha competido durante
mucho tiempo con Buenos Aires por la supremacía
política, económica y cultural; de hecho,
mientras la capital languidecía por negligencia,
Córdoba se convertía en la joya arquitectónica
del país. Actualmente, en el denso centro de
la metrópoli se concentra una valiosa colección
de edificios coloniales, como el antiguo mercado, la
Catedral y la Iglesia de la Compañía de
los jesuitas. El museo provincial Marqués de
Sobremonte es uno de los museos históricos más
importantes del país. Subir La Pampa La extensa
llanura de la Pampa constituye el núcleo agrícola
más importante de Argentina y el origen del símbolo
del nacionalismo romántico: el gaucho. Este territorio
comprende las provincias de Buenos Aires, La Pampa y
gran parte de Santa Fe y Córdoba; entre sus variados
alrededores se alzan colinas boscosas, extensas praderas
y lagos de agua salada llenos de flamencos. El Parque
Nacional Lihué Calel es un paraje popular; su
fauna incluye algunos pumas y muchos guanacos, ñandúes,
liebres nativas y una variante de la chinchilla salvaje,
llamada vizcacha. Merece la pena visitar las ciudades
de La Plata, Luján (cuya basílica dedicada
a la Virgen de Luján recibe cuatro millones de
peregrinos al año), Rosario y Santa Fe, reconocidas
por sus numerosos museos, iglesias y decadentes edificios
coloniales.
Cataratas de
Iguazú
Situadas en el Parque Nacional Iguazú, cerca
de Puerto Iguazú, estas espectaculares cataratas
se hallan justo al este de la confluencia de los ríos
Iguazú y Paraná. Al menos cinco mil metros
cúbicos de agua caen en picado desde 70 m de
altura hacia el abismo. Al turista pueden resultarle
familiares, ya que fueron escenario de la película
La Misión. Esta zona posee ruinas históricas
de las misiones jesuitas, que constituyen otro atractivo
para muchos viajeros; las más conocidas son las
de San Ignacio Miní, construcción de un
estilo conocido como el barroco guaraní. Por
encima de las cataratas se puede pasear en canoa o kayac
y practicar otros deportes de agua. El parque que rodea
las cataratas está formado por 55.000 hectáreas
de selva subtropical de prístino, con una flora
y una fauna muy abundantes y variadas. Subir Otras rutas
Cuyo La región
de Cuyo abarca las provincias andinas de Mendoza, San
Juan y San Luis. Esta zona conserva una fuerte identidad
regional, con una población mestiza única,
debido a la influencia de Chile, su país vecino.
Se trata de una región agrícola famosa
por sus uvas y vinos, situada a la sombra de la inmensa
cordillera de los Andes; los viajeros encuentran allí
numerosas actividades deportivas y recreativas, como
la escalada y el trekking. Las bodegas, los pueblos
escondidos entre las montañas y los centros de
Mendoza y San Juan son otros atractivos de este lugar.
El noroeste andino
Ésta es la zona mástradicionalde Argentina,
con sus abundantes bellezas naturales y sus vestigios
del pasado precolombino y colonial. El noroeste andino
abarca las provincias de Jujuy, con numerosas reservas
de animales; Salta, donde se encuentra la ciudad colonial
mejor conservada del país, cientos de yacimientos
arqueológicos y edificios de la época
de dominación; Tucumán, La Rioja, Catamarca
y Santiago del Estero. La Patagonia
Esta enorme región situada al sur de la provincia
de Buenos Aires cuenta con un interior montañoso
con glaciares dispersos, una fauna costera única
y parques nacionales andinos. La península de
Valdés es un lugar especialmente indicado para
los amantes de la fauna; allí habitan numerosos
leones y elefantes marinos, guanacos, ñandúes,
pingüinos de Magallanes y ballenas. El glaciar
Perito Moreno de Santa Cruz es un río de 60 m
de altura de hielo que se eleva, cae y luego estalla,
aunque hace varios años que ha dejado de expandirse.
Carmen de Patagones es una preciosa ciudad colonial
en la que perdura el rastro dejado por antiguos habitantes
galeses de la zona, en concreto en la población
de Gaiman. Tierra de Fuego
Argentina comparte la mitad de su territorio isleño
en el sur del océano Atlántico con Chile.
Es un lugar donde abundan torres de perforación
de petróleo, ganado ovino, glaciares, viento
y canales. Ushuaia y Río Grande constituyen las
dos ciudades más importantes; los principales
atractivos de la provincia son su grandioso paisaje,
sus paseos silvestres y la pesca. El único parque
nacional costero de Argentina comprende ríos,
lagos, bosques y glaciares que ofrecen muchas posibilidades
para practicar trekking y contemplar todo tipo de animales.
Subir
Actividades
El fútbol es, con diferencia, el deporte con
más espectadores y aficionados del país.
Argentina cuenta, además, con muchas otras especialidades,
entre las que sobresalen el trekking, el esquí
y las actividades de agua. Los deportes de elite, como
el rugby y el polo, reflejan el impulso de las sociedades
inmigrantes, y el esquí, pese a su coste, es
cada vez más popular. Actualmente, Argentina
figura entre los mejores lugares del mundo para su práctica;
muchas estaciones cuentan con escuelas especializadas.
Entre las zonas más recomendables destacan la
región de Cuyo, al sur; el Distrito de los lagos,
La Hoya y, cerca de allí, Ushuaia, en Tierra
de Fuego. Los paseos por los montes son también
muy populares; existen vastos recorridos con un bello
paisaje a través de los Andes, las Sierras de
Córdoba y la Sierra de la Ventana, en la provincia
de Buenos Aires. Los escaladores deben dirigirse al
Aconcagua, al oeste de Mendoza; a la cordillera Fitzroy,
en el Parque
Nacional Los Glaciares de la provincia de Santa Cruz;
y a la Sierra de la Fentana (para montañeros
avezados). El rafting es cada vez más popular
en los cauces que descienden desde la línea divisoria
andina; entre las opciones más interesantes se
hallan los ríos Mendoza y Diamante, en la región
de Cuyo; el Hua Hum y el Meliquina, cerca de San Martín
de los Andes; y los ríos Limay y Manso, cerca
de Bariloche.
Subir
Historia
La Argentina precolombina estuvo poblada por grupos
indígenas sedentarios, como los diaguita, pero
también por tribus nómadas que vivían
de la caza. Su resistencia frenó las incursiones
españolas, dificultando su asentamiento. Buenos
Aires no se fundó hasta 1580 y permaneció
como un páramo durante doscientos años.
No fue posible explotar a la población indígena,
que cada vez era más reducida y estaba distribuida
de forma poco equitativa; esto condujo a la creación
de enormes ranchos con ganado, conocidos como haciendas,
génesis del legendario gaucho y fuente de gran
riqueza para unos pocos afortunados. Buenos Aires
se convirtió en la capital del nuevo Virreinato
del Río de la Plata en 1776, que supuso el cuarto
virreinato que España estableció en América
Central y del Sur. En mayo de 1810 tuvo lugar la Revolución
de Mayo, que condujo a la independencia seis años
más tarde. La nueva situación desveló
las fuertes disparidades regionales que la dominación
española había ocultado. Los federalistas
del interior (hacendados conservadores, apoyados por
los gauchos y la clase rural trabajadora) defendían
una autonomía provincial, mientras que los unitaristas
de Buenos Aires (ciudadanos cosmopolitas que acogían
la avalancha de ideas, inmigrantes y capital europeos)
apoyaban la autoridad central de su ciudad. Tras un
calamitoso período tiránico bajo el gobierno
del supuesto federalista Juan Manuel Rosas, Buenos Aires
y el unitarism prevalecieron y, con la Constitución
unitarista de 1853, dio comienzo una nueva era de crecimiento
y prosperidad. Se introdujo el ganado ovino, y la
Pampa se dedicó al cultivo de cereales. La inmigración
europea, el capital extranjero y el comercio sentaron
las bases del nuevo liberalismo. Sin embargo, los excesivos
intereses de la deuda externa intensificaron la vulnerabilidad
de la economía nacional frente a las crisis económicas
mundiales; la riqueza se concentró en manos de
unos pocos y aumentaron los índices de desempleo,
ya que las pequeñas propiedades quebraron y los
agricultores y ganaderos se vieron forzados a abandonar
el campo y dirigirse a las ciudades. Las primeras
décadas del siglo XX estuvieron marcadas por
un gobierno civil cada vez más débil,
la crisis económica y el resentimiento continuo
de la elite hacendada. Todo ello condujo al golpe militar
de 1943, que facilitó la aparición de
la figura política de Juan Domingo Perón,
elegido presidente en 1946 y, por segunda vez, en 1951.
Junto con su igualmente popular y carismática
mujer, Eva Duarte (Evita), implantó un estricto
programa económico basado en la industrialización
nacional y la autodeterminación, que atrajo tanto
al nacionalismo conservador como a la clase obrera.
Un nuevo levantamiento militar en 1955 acabó
con su segundo mandato y obligó a Perón
a exiliarse en España; fue el comienzo de treinta
años de un calamitoso gobierno militar, interrumpido
únicamente por fugaces períodos al mando
de los civiles. Perón regresó al poder
en 1973, pero por muy poco tiempo, ya que falleció
un año después, legando la presidencia
a su tercera esposa, Isabel Martínez. Los crecientes
problemas económicos y la inestabilidad
política dieron lugar a una época de huelgas,
secuestros políticos y guerrillas. El gobierno
de Isabel cayó en 1976, y los militares instituyeron
un régimen de terror. Los años que
van de 1976 a 1983 han sido descritos como los años
de la Guerra Sucia. Los escuadrones paramilitares de
la muerte, que operaron en complicidad con el gobierno,
erradicaron la oposición y extinguieron cualquier
atisbo de crítica, ocasionando la desaparición
de entre 10.000 y 30.000 ciudadanos. El símbolo
de resistencia a este período son las Madres
de la Plaza de Mayo, mujeres que tuvieron el valor de
velar públicamente por los miembros desaparecidos
de sus familias, y siguieron (y siguen) buscándoles
y reclamando justicia incansablemente. Esta
dramática situación llegó a su
fin con la guerra de las Malvinas en 1982. El general
Leopoldo Galtieri arrebató las islas a los británicos
para distraer la atención internacional de la
corrupción política y la mala gestión
económica de Argentina. Las oleadas de nacionalismo
exacerbado dieron como resultado una flotilla británica
que atravesó el océano para salvar uno
de los pocos retazos codiciados que quedaban en el mapa.
Gran Bretaña acabó siendo el vencedor
de lo que fue un episodio vergonzoso y caro para ambos
países. No obstante, la propiedad de las Malvinas
permanece en disputa. El ignominioso fracaso nacional
e internacional marcó el destino del gobierno
militar de Argentina, y el país retomó
la Constitución de 1853. El ex presidente peronista,
Carlos Menem, llevó a cabo importantes reformas
económicas, como la privatización de las
industrias estatales o la apertura de la economía
a la inversión extranjera, lo cual redujo la
inflación del 5.000 por ciento al índice actual
del 1 por ciento. El 7 de junio de 2001, Menem fue detenido
por su presunta implicación en la venta ilegal
de armas a Croacia y Ecuador durante los años
noventa. El actual presidente, Fernando de la Rúa,
de la Alianza de centro-izquierda UCR, fue elegido en
1999 por un período de cuatro años; ha
prometido luchar contra la corrupción así
como aplicar severas medidas fiscales para equilibrar
el presupuesto de Argentina.
Cultura
Las influencias europeas han impregnado el arte, la
arquitectura, la literatura y el estilo de vida argentinos.
No obstante, y concretamente en el ámbito de
la literatura, se ha desarrollado un intercambio multicultural,
ya que Argentina ha ofrecido al mundo autores de renombre
como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Ernesto
Sábato, Manuel Puig y Osvaldo Soriano. Muchos
argentinos estudiaron en Europa y una de sus consecuencias
fue que Buenos Aires emulase conscientemente las tendencias
artísticas, musicales y arquitectónicas
procedentes del continente europeo. Por ello, la ciudad
cuenta con numerosos museos y galerías de arte
de importancia y con una comunidad teatral muy arraigada.
La cinematografía argentina también ha
traspasado las fronteras del país, y se ha utilizado
para borrar los horrores de la Guerra Sucia, que ahora
empieza a reflejarse en toda su crueldad en algunas
de sus películas. La muestra de cultura popular
argentina más conocida es el tango, un baile
y una música que han cautivado la imaginación
de los románticos del mundo entero. También
cabe destacar la música folclórica del
país. Para los argentinos, el deporte es esencial;
el fútbol es más una obsesión nacional
que un juego. Argentina ganó la Copa del Mundo
en 1978 y en 1986, y las hazañas de Diego Armando
Maradona, uno de los argentinos más populares
desde el Che Guevara, han mantenido ocupados a aficionados
del fútbol, paparazzi y columnistas durante los
últimos diez años. El catolicismo
romano es la religión oficial del Estado; está
salpicada de creencias populares que divergen de la
doctrina oficial. El espiritualismo y la veneración
a los muertos están profundamente arraigados.
El español es el idioma oficial, aunque algunas
comunidades conservan su propia lengua como símbolo
de identidad. El italiano está muy extendido,
lo cual refleja la influencia del grupo más importante
de inmigrantes del país. Existen 17 lenguas nativas,
entre las que destacan el quechua, el mapuche, el guaraní,
el tobas y el matacos. La carne domina los menús
argentinos; y en este país carne significa carne
de vaca. Se recomienda pedir las parrilladas, que incluyen
prácticamente todas las partes del animal: callos,
intestinos, ubres... Una alternativa son los platos
típicos italianos, como los ñoquis. También
destaca el exquisito helado argentino, que refleja nuevamente
la influencia italiana. Compartir mate (infusión)
con los amigos es un verdadero ritual, y el hecho de
que a alguien se lo ofrezcan es una forma de ser aceptado
en el grupo. La yerba mate, una variedad del acebo,
se prepara de forma muy elaborada y se toma del propio
recipiente, conocido con el mismo nombre.
Subir Entorno y medio
ambiente Argentina ocupa la mitad oriental
de la larga y estrecha cola de América del Sur.
Es el octavo país más grande del mundo
y el segundo de esta parte del continente americano.
Linda al oeste con Chile, separado por la cordillera
de los Andes, y al norte y este, con Uruguay, Paraguay,
Brasil y Bolivia, separados por ríos. Además,
comparte Tierra de Fuego con Chile y continúa
disputando la propiedad de las Islas Malvinas (Falklands,
para los británicos). La topografía argentina
está condicionada tanto por la latitud como por
la altitud; por ello, ofrece un mosaico de paisajes
de lo más diverso. El país puede dividirse
en cuatro grandes provincias geográficas: los
Andes, al oeste, con áridas cuencas, laderas
repletas de viñedos, montañas glaciares
y el Distrito de los lagos; los fértiles valles,
al norte, con selvas subtropicales; la Pampa central,
mezcla de extensiones húmedas y secas; y la Patagonia,
mixtura de estepas y regiones glaciares. Existen
más de veinte parques nacionales que preservan
vastas extensiones de estos variados entornos y protegen
la fauna del país, gran parte de ella, única.
Entre las especies típicas se encuentran el caimán
(oyacaré), el puma; el guanaco -de la familia
de la llama de los Andes del norte-, que vive en las
llanuras; el ñandú (parecido al avestruz),
el cóndor andino, el flamenco, varios mamíferos
marinos y aves marinas exóticas, como los pingüinos
de Magallanes. Otros territorios protegidos son los
bosques de coníferas, de araucarias y de cactus,
las selvas tropicales vírgenes y las playas del
sur. El clima de Argentina es subtropical en el
norte, húmedo y caluroso en la zona central y
frío moderado en el sur. En la región
de los Andes, las precipitaciones son irregulares; se
producen repentinas inundaciones en verano, épocas
de calor sofocante y nieve en las altas cumbres; también
sopla el Zonda, un viento cálido y seco. Las
llanuras reciben lluvias abundantes que nutren las selvas
pantanosas y la sabana de la meseta. Las precipitaciones
disminuyen de Este a Oeste; en el este son frecuentes
las inundaciones estivales. Los inviernos suelen ser
secos y en verano el calor puede resultar abrasador.
Las llanuras de la Pampa también son propensas
a los aluviones; la Patagonia goza de un clima moderado
durante todo el año en el este y de un tiempo
glacial en el sur.
Subir
Cómo llegar
Argentina está muy bien comunicada por avión
con todo el mundo. El aeropuerto internacional de Ezeiza,
situado en las afueras de Buenos Aires, es el más
importante. A la hora de contratar vuelos internacionales
se debe abonar una tasa de salida de 23,50 dólares
(además del 21 por ciento de IVA); la tasa para
los vuelos a Uruguay es de 5 dólares (a añadir,
también, el 21 por ciento de IVA). Una infinidad
de puestos fronterizos, tanto por tierra como por agua,
conectan Argentina con sus países limítrofes:
Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia y Chile. Para viajar
desde Chile suele realizarse una excursión a
pie a través de los Andes, mientras que para
desplazarse por tierra a Bolivia hay que atravesar las
ciudades de La Quiaca, Tarija o Pocitos/Yacuiba. A Paraguay
se puede ir en autobús o en lancha de río,
y el trayecto más frecuente para acercarse a
Brasil es vía Foz de Iguazú o Uruguayana.
Cómo desplazarse
Cinco importantes líneas aéreas procuran
hacer que este país tan grande parezca más
pequeño: las Aerolíneas Argentinas (ahora
privatizadas) se ocupan de los vuelos nacionales e internacionales,
mientras que Austral sólo cubre las rutas nacionales.
Líneas Aéreas Argentinas (LAPA) compite
con Austral y Aerolíneas Argentinas en muchas
rutas nacionales. Líneas Aéreas del Estado
(LADE), las fuerzas aéreas con servicio para
pasajeros, abarca casi todos los destinos de la Patagonia.
Dinar ofrece vuelos nacionales para las distancias más
cortas. En general, las tarifas son muy elevadas; en
algunos casos, sin embargo, el avión puede resultar
más barato que el autobús. Al precio de
los vuelos nacionales hay que añadirles una tasa
de salida de unos seis dólares (con el 21 por
ciento de IVA incluido). Los autobuses que recorren
distancias largas son rápidos y cómodos;
pero los billetes resultan caros y las tarifas varían
con mucha facilidad. Los operadores privados han asumido
el control del antiguo ferrocarril estatal, aunque han
demostrado poco interés por ofrecer un buen servicio
a los pasajeros, salvo en las líneas del interior
y de los alrededores de Buenos Aires más utilizadas
por los trabajadores. Las provincias de Río Negro,
Chubut, Tucumán y la Pampa siguen ofreciendo
a los viajeros un servicio muy limitado.
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