ARGELIA |

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Argelia
Estado de África del Norte; 2.381.741 km2, 22.971.558
hab. Cap. Argel. Situado junto al Mediterráneo,
limita al NO con Marruecos, al SO con Malí y
Mauritania, al E con Tunicia y Libia y al SE con Níger.
•
GEOGR.
Geografía física. Argelia, segundo país
de África en extensión territorial, se
halla entre dos grandes ámbitos geográficos:
el mediterráneo y el sahariano. Se pueden distinguir
cuatro zonas: al N las cadenas costeras del Tell Atlas
(montes de Tremecén, Djurdjura, Babor), importante
región agrícola; una serie de altiplanos
más al S; las estribaciones del Alto Atlas marroquí
(yébel Amur, Ouled Naïl); y, en la zona
centro-S, el desierto sahariano. El Sahara argelino
ocupa más del 85% del territorio e incluye, en
su sector central, las enormes hondonadas cubiertas
de dunas del Gran Erg occidental y el Gran Erg oriental.
También en el dominio desértico , pero
más al S, se extiende el macizo de Ahaggar (monte
Tahat, 2.918 m de alt.), la dorsal de Eglab, el Erg
Chech y el Erg Iguidi. Al NE, en el gran macizo montañoso
del Aurès, se halla el yébel Chelia (2.328
m de alt.), el pico más alto de la Argelia no
sahariana. El clima mediterráneo de la mitad
septentrional del país (hasta 1.000 mm de precipitaciones
anuales en el litoral) se va desertizando a medida que
se desciende hacia el ámbito sahariano. Geografía
humana. El factor climático ha condicionado la
distribución de la pobl. sobre el suelo argelino:
con una densidad media de 9,6 hab./km2, se concentra
en el litoral, especialmente en los grandes centros
urbanos como Orán y Argel (que reúnen
alrededor de una tercera parte de la población
urbana). Argelia ha experimentado en los últimos
decenios uno de los crecimientos demográficos
más altos del mundo (2,7 %), al conjuntarse una
mortalidad muy baja (6ô anual) con una natalidad
elevadísima (30,1 ô). Aunque unificados
por la religión y cultura musulmanas, hay que
distinguir dos grandes grupos de distinta filiación
étnica: el árabe y el beréber,
que en muchas zonas del interior (en la Cabilia y el
Aurès) constituye el grueso de la pobl.; la lengua
árabe es la predominante (la habla el 81,2 %).
Los tuareg, un pueblo norteafricano singularizado por
su mestizaje y unos hábitos de vida que han resistido
a todos los intentos estatales de sedentarización,
pastorean en los oasis de las zonas meridionales (Ahaggar,
Adrar). Un dato de fundamental interés es el
de la intensidad de la emigración, que ha llevado
a casi dos millones de argelinos a establecerse en otros
países, con preferencia en Francia. Geografía
económica. Tras lograr la independencia (1962),
la organización económica de Argelia se
modificó profundamente: la dicotomía agraria
(cultivos tradicionales -cereales sobre todo- destinados
al consumo local y un dinámico sector que había
estado en manos de los colonos europeos - plantaciones
de vid, frutales-, con sus productos orientados a las
necesidades de la metrópoli) fue relegada por
el desarrollo de una fuerte industria, bajo la dirección
del Estado. Este objetivo prioritario se aplicó
a aprovechar las enormes potencialidades del subsuelo
argelino: petróleo (Edjelé, Hassi-Messaoud),
gas natural (Hassi-R'Mel), hierro (El-Wanza) y fosfatos,
a los que cabe añadir cierto potencial hidroeléctrico;
están aún por explotar las reservas de
manganeso, platino, uranio, diamantes y otros recursos
extractivos. Los sectores industriales que han adquirido
mayor envergadura han sido el refino del petróleo
y la gama petroquímica (puertos de Arziw, Argel,
Bejaia), la siderurgia (Annaba) y los materiales de
construcción. Con todo, Argelia no ha conseguido
rebasar aún el estadio de semiindustrialización.
La estructura comercial también ha sufrido profundos
cambios en los últimos decenios: antes, orientada
exclusivamente a Francia; ahora, sin perder el predominio
francés, diversificada principalmente entre los
países de la UE y EE UU. Una serie de factores
estructurales y sociopolíticos lastraron, sin
embargo, este modelo de gestión planificada y
abocaron a una profunda crisis económica que
se hizo manifiesta desde los años ochenta, con
altos índices de paro e inflación, fuertes
restricciones sobre el común de la pobl. y el
insostenible peso de los créditos y la deuda
exteriores (hasta 25.000 millones de dólares
en 1990); al pago de esa deuda debe destinar Argelia
hasta el 75% de sus ingresos por exportaciones, sustentadas
básicamente en los hidrocarburos.
•
HIST.
Los primeros vestigios de poblamiento remontan al Paleolítico.
En el s. VIII a.J.C., se asentaron en sus costas los
fenicios; sus herederos, los cartagineses, señorearon
la franja litoral norteafricana al tiempo que se erigían
en una gran potencia mediterránea, unas veces
aliados y otras en guerra con los númidas del
interior que llegaron a consolidar un reino poderoso
bajo Masinisa (c.203-148 a.J.C.). Derrotados los cartagineses
por los romanos en las guerras púnicas (ss. III
y II a.J.C.), éstos vencieron también
a Yugurta, rey de Numidia (135 a.J.C.), y la convirtieron
en provincia romana (46 a.J.C.). Roma dividió
el territorio en dos provincias: Numidia y Mauritania
cesariana, que se correspondían a grandes rasgos
con la actual Argelia, exceptuando los vastos espacios
saharianos. El fin de su dominio llegó con la
invasión de los vándalos (429), que a
su vez fueron vencidos por los bizantinos (534); éstos
ejercieron un breve período de dominación
en la zona oriental. En la segunda mitad del s. VII
los árabes se adueñaron de todo el territorio.
Con el debilitamiento del califato de Bagdad pasó
a depender de las dinastías locales afirmadas
en su propio suelo (reino de Tahert, ziríes)
o en otras partes de Berbería (fatimíes,
hammudíes), suplantadas después en amplias
zonas (Orán, Argel, Bugía) por los almorávides
y almohades. Hacia el s. XIII se constituyó un
Estado independiente de más larga duración
regido por los abdalwadíes (1239-1514), pero
desde comienzos del s. XVI las incursiones armadas de
algunos Estados europeos impelieron la solicitud de
ayuda a los turcos, que impusieron a cambio su tutela;
Argelia y Tunicia estuvieron sometidas al Imperio otomano,
al menos nominalmente, hasta el s. XVIII, en que su
autonomía fue completa. Durante todo este tiempo
los focos costeros argelinos tuvieron como principal
dedicación la piratería y se atrajeron
ocasionales represalias de las flotas europeas. En 1830
Francia ocupó las principales ciudades del litoral,
mientras que el interior resistió tenazmente
al dominio colonial (el caudillo Abd-el-Kader resistió
hasta 1847). La conquista francesa culminó en
1875 al apoderarse de la Cabilia. Con la ocupación
militar fueron llegando colonos de los países
latinos, en una gran proporción franceses (hasta
rebasar en número a los 700.000 ya en el primer
tercio del s. XX). Aunque aparecieron algunos grupos
nacionalistas, no fue hasta después de la II
Guerra Mundial cuando tomaron cierta entidad. En 1944
Francia prometió conceder un estatuto especial
para la colonia, pero tal promesa no fue cumplida, y
el concedido en 1947 resultó claramente favorable
a los intereses de la metrópoli; todo ello propició
el fortalecimiento del sentimiento nacional. Ante la
inutilidad de las acciones legales, el movimiento nacionalista
pasó a la clandestinidad y preparó la
lucha armada: el levantamiento del 1 de noviembre de
1954, dirigido por el Frente de Liberación Nacional
(FLN), inició la guerra de Argelia (1954-1960),
que tuvo su máximo grado de violencia entre 1956
y 1958 (batalla de Argel, en septiembre de 1957, y motines
de mayo de 1958). Estos últimos acontecimientos
provocaron la caída de la IV República
francesa y la subida al poder del general De Gaulle.
Obligado por las circunstancias, De Gaulle ofreció
la autodeterminación para Argelia (1959), aceptada
por los franceses en referéndum en 1961; la población
de origen europeo y ciertos sectores del ejército
se opusieron al nuevo estado de cosas, y en abril de
1961 se produjo un intento de golpe de Estado dirigido
por el general Salan; su fracaso llevó a los
sectores más intransigentes a la creación
de la OAS (Organisation Armée Secrète)
en 1961, que practicó numerosos atentados terroristas
y la táctica de «tierra quemada»,
plagada de destrucciones materiales. En esta situación
se iniciaron las conversaciones de Évian, donde
Francia reconoció la independencia de Argelia,
que se declaró el 3 de julio de 1962 provocando
un gran éxodo de franceses. Al final de la guerra,
el número total de víctimas rebasaba el
millón. Se proclamó la República
Democrática Popular de Argelia, con un sistema
de partido único (el FLN), se elaboró
un programa cuyo contenido pretendía la socialización,
la reforma agraria y la arabización. Ben Bella
fue proclamado presidente, pero en 1965 fue derrocado
por un golpe de estado dirigido por H. Bumedián,
el cual gobernó hasta su muerte (1978). Durante
su mandato Argelia tuvo un destacado papel en el movimiento
de países no alineados. Chadli Bendjedid, su
sucesor, continuó su política con un matiz
más liberal, pero el empeoramiento de la situación
económica, las numerosas revueltas y el fortalecimiento
del integrismo le obligaron a dimitir en diciembre de
1991. Las elecciones legislativas y presidenciales que
había convocado en este mismo año para
dar paso a un marco político más pluralista
fueron ganadas por el FIS (Frente Islámico de
Salvación) en una primera vuelta y, antes de
que pudiera efectuarse la segunda, anuladas por el poder
cívico-militar, que enmascaró con la constitución
inmediata de un Alto Comité del Estado un golpe
conducente a la dictadura. Para encabezarlo designó
a Muhammad Budiaf, quien emprendió la persecución
implacable de los fundamentalistas islámicos.
Al caer asesinado en junio de 1992, el ejército
reforzó aún más su estrecho control
del aparato gubernamental a través de la gestión
en los ministerios de Defensa e Interior del verdadero
hombre fuerte del régimen, el general Jalid Nezzar,
aunque la representación del Alto Comité
del Estado recayera en Alí Kafi. Las acciones
integristas pronto tomaron el carácter de guerra
abierta de guerrillas. En 1994 el Alto Consejo de Seguridad
nombró presidente a Liamin Zerual, que fue confirmado
en su cargo en las elecciones de 1995. A fines de 1994
la oposición se reunió en Roma para buscar
una salida conjunta y dialogada a la guerra civil. Zerual
promovió la reforma constitucional de 1996, por
la que quedaban proscritos todos los partidos políticos
religiosos.
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